1.7. El mensaje de Alicia
No puedo dejar de recordar que hace 8 meses, yo estaba ahí sentada, con muchas sensaciones mezcladas.
Vine por propia decision, pues ya no podia y no quería vivir en el infierno en el cual me encontraba, pero tenía un gran problema, tenía que venir acompañada pues sola no podia y tampoco sabía si iba a poder permanecer en este lugar el tiempo que durara la charla sin que apareciera la necesidad urgente de escaparme, para refugiarme en mi casa. Llegué, también, con una mochila cargada de incógnitas y esperanzas.
Incógnitas, pues queria saber como esas dos personas que estaban frente a mi, iban a poder solucionar mi vida, iban a saber lo que me estaba pasando, iban a dar un diagnóstico preciso de mi enfermedad, y mas aún, un tratamiento efectivo; y descubrir, que tenían de diferente a los demás profesionales a quienes consulté y que estuve bajo sus respectivos tratamientos y terapias, si después de tanto andar me encontraba anclada en el mismo lugar. Esperanzas, pues deseaba desesperadamente volver a sentirme persona, ser alguien o simplemente volver a ser lo más parecido a la mujer que era, antes de entrar en ese calvario, que duró 5 años. Lo que yo temía, sucedió, comencé a sentir un cosquilleo en las piernas, a transpirar, cosa que no se justificaba, pues a pesar de ser una tarde de verano no hacía mucho calor, pero sentía que toda esa temperatura estaba toda concentrada en mi, y así, en silencio pensaba la forma en que podía huir sin que pareciera que estaba huyendo y sin que nadie se diera cuenta de mi desesperación, total de igual forma me iba a enterar de qué se trataba este nuevo intento, pues dejaba en la posta, a uno de mis bastones. No se como sucedió, pero de a poco se fueron entremezclando las ideas en mi cabeza, con las palabras que venían de afuera, y al término de diez minutos, me encontraba escuchando atentamente esas explicaciones que parecían estar describiéndome. Ni explicar la emoción y el alivio que sentí, cuando dieron sus testimonios personas que habían vivido mi mismo calvario o similar; emoción porque eran personas tan distintas a mi, pero teníamos muchísimas coincidencias de vida, y alivio, pues me estaban confirmando que no estaba loca, que lo que me esperaba no era un psiquiátrico, sino un camino lleno de luces, en definitiva mi recuperación.
No voy a negar, que cuando me retiré, a pesar de tener la firme convicción de que al dia siguiente, a primera hora, iba a concertar una entrevista, tuve la duda de que si todo eso era cierto, de que si no estaba todo preparado y si aquellas personas con las cuales me identifique, no eran mas que simples actores. Me es grato poder decir que todos esos pensamientos negativos, no fueron más que eso, que en ocho meses con mucho sacrificio y voluntad, pude dejar de vivir vidas ajenas, para disfrutar la propia. Responder que esos dos profesionales, sabían sobre mi problema, que me dieron un diagnóstico preciso, "era agorafóbica y sufría ataques de pánico", y que esas personas no actuaban, sino sencillamente exponían en público las situaciones y síntomas vividos, con el agregado de contarlo como hechos pasados, desde la posición de recuperadas, con la mejor intención de demostrar, que se puede salir de ese túnel tenebroso.
Hoy, me siento feliz de ser una mas de esas personas, pues al recuperarme, no solo recuperé mi propia vida, sino también mi familia, mis amigos. Por último, me tomo el atrevimiento de decirles, que no bajen los brazos, Que no se den por vencidos, la vida nos expuso ante esa horrorosa experiencia, pero que con un empujoncito y unas tremendas ganas de ponernos bien, se logra, podemos volver a empezar.
Sinceramente, créanlo.
Alicia Yebra
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