El Fobia Club Profesionales Coordinadores Prensa Links
Filiales
Testimonios
Actividades
Glosario
Artículos
Contacto
Prensa Videos Programas TV
Prensa - Audios
Cuando el miedo

Cuando el miedo es excesivo: (Trastorno de ansiedad en la infancia)

¿Cuándo dejan de ser normales los miedos? ¿Cómo darse cuenta?

Los temores normales dejan de ser adaptativos cuando los miedos del niño no se disipan con el tiempo y comienzan a interferir en la vida cotidiana y en las actividades habituales del niño o del adolescente. Es importante observar la intensidad de los temores y la frecuencia con que se manifiestan.

Los trastornos de ansiedad limitan al niño en el desarrollo normal de su vida. Se le hace difícil a su familia controlar los temores y reducirlos. Muchos de ellos dejan de asistir al colegio por preocupaciones excesivas frente a diferentes situaciones cotidianas.

¿Cuáles son las manifestaciones más comunes en los trastornos de ansiedad en los niños?

La ansiedad y el miedo desproporcionado generan síntomas psicológicos y físicos desagradables para el niño.

Desde el punto de vista psicológico los niños que sufren de ansiedad intensa y temores repetitivos tienden a preocuparse excesivamente por diferentes situaciones. Los pensamientos negativos se encuentran presentes constantemente. Todo ello trae aparejado un gran sentimiento de indefensión, inseguridad e impotencia para enfrentar las situaciones cotidianas y el niño va frustrándose cada vez más y deteriorando su autoestima.

Algunos de los síntomas físicos que pueden manifestar los niños con trastornos de ansiedad pueden ser tensiones musculares, cefaleas, irritabilidad, fatiga, dificultad para dormirse, terrores nocturnos, dificultad para concentrarse, dolores de estómago, diarrea, mareos, nauseas, palpitaciones aceleradas, sudoración, temblores, palidez o enrojecimiento del rostro en el momento de exposición ante el estímulo temido.

El mantenimiento de alguno de los trastornos de ansiedad puede derivar en consecuencias tales como problemas de aprendizaje (dificultades de concentración), problemas de conducta y de relación social, así como también estados anímicos depresivos.
Es por ello que es indispensable para los profesionales de la salud evaluar correctamente el malestar del niño para detectar correctamente su diagnóstico y actuar en consecuencia con ello.

¿En qué tengo que ver con lo que le sucede a mi hijo? (INFLUENCIA FAMILIAR y GENÉTICA)

Tanto el contexto ambiental como la predisposición genética y vulnerabilidad innata o adquirida frente al estrés determinan que los miedos evolutivos normales se transformen en un trastorno de ansiedad o no.
Los padres son los encargados de ayudar al niño a desarrollar recursos de afrontamiento de la ansiedad. Deben ayudarlos en principio a calmarse para que luego ellos solos puedan realizar la tarea.
Cuando algo en este proceso falla, los miedos pueden dirigirse hacia una expresión de ansiedad intensa, sin poder ser controlarlos por el niño.
Los temores persistentes de los padres brindan a su hijo una interpretación del mundo particularmente peligroso. Es del mundo externo del cual se debe huir y escapar. Los niños por medio del modelaje van imitando y aprendiendo estas conductas y pueden potenciarse, ya que no tiene recursos suficientes para poder interpretar el mundo desde otra perspectiva.
Hay factores traumáticos que pueden desencadenar respuestas de ansiedad en los niños. La muerte o enfermedad de un ser querido, el divorcio entre los padres o un cambio muy abrupto en su vida cotidiana pueden generar espontáneamente un trastorno de ansiedad
Hay niños más vulnerables que otros a las situaciones de estrés y eso es también reflejo de una tendencia innata y hereditaria que predispone al niño o no a sufrir de un trastorno de ansiedad.

¿Cómo puedo ayudarlo? ¿Por qué la psicoterapia?

Es importante que el niño pueda expresar lo que le pasa y lo que siente, sin embargo no siempre puede hacerlo en su hogar y con sus padres. Es por eso que se recomienda un tratamiento psicoterapéutico, para que el niño pueda expresarse libremente y se sienta contenido por alguien que comprende que quiere ayudarlo.
De esta manera el psicólogo es quien define el problema y los pasos a seguir en el tratamiento según las características de los padres y del niño.
El imprescindible la colaboración, el apoyo y el trabajo activo de los padres quienes serán incluidos en el tratamiento del niño. El psicólogo podrá ofrecerles diferentes recursos y posibilidades para afrontar la problemática familiar, así como orientarlos en las dificultades de su hijo.
El tratamiento cognitivo conductual explica que son las cogniciones (las maneras de pensar la realidad) las que motivan las emociones. Estas interpretaciones de la realidad son aprendidas y reforzadas con el tiempo. De esta manera los mecanismos y recurso para afrontar la vida cotidiana son aprendidos; y si se repiten invariablemente estos modos de ver el mundo, se establecen rígidamente. Es por ello que un niño con un trastorno de ansiedad interpreta siempre el peligro en el mundo externo y sus recursos defensivos intentan evitar la situación temida como si él mismo no pudiera afrontar ciertas situaciones. De esta forma el niño refuerza nuevamente por medio de la evitación la idea de que el mundo es un lugar peligroso y acrecienta los temores.
La terapia cognitiva comportamental apunta a reducir los temores del niño incluyendo diversas técnicas eficaces para los trastornos de ansiedad. Ellas son: exposición progresiva, reforzamiento de conductas deseadas, técnicas de modelado, escenificación emotiva, técnicas de relajación para aliviar la sintomatología, entrenamiento a padres y psicoeducación entre otras.



 

Volver
Powered by 360 Web Manager 3.0 :: Fundación Fobia Club